Description
Óleo sobre lienzo de los años 60-70 del siglo XX aprox., obra de Enric Trapero Ballestero, de dimensiones 92 x 65 cm, 117 x 90 cm (marco).
En esta composición, Trapero Ballestero desarrolla una escena cinegética de acusado dinamismo, ambientada en un entorno boscoso y montañoso. Cuatro perros persiguen a un ciervo que ocupa el primer plano y se convierte inmediatamente en el gran protagonista visual de la escena. El animal aparece representado en pleno salto, sorteando con aparente facilidad un gran tronco caído que atraviesa diagonalmente la parte inferior de la composición, mientras los canes avanzan tras él a diferentes distancias. Al fondo, parcialmente envuelto por la atmósfera, aparece también un jabalí, introduciendo una segunda presencia animal y aumentando la profundidad narrativa del paisaje.
La disposición de las figuras resulta especialmente eficaz para transmitir movimiento. Trapero construye una secuencia casi cinematográfica en la que los animales parecen sucederse en diferentes planos, desde la poderosa figura del ciervo en primer término hasta el jabalí situado en la lejanía. Enric Trapero crea hábilmente un efecto de ligereza: los animales parecen prácticamente suspendidos en el aire y únicamente el perro más rezagado parece aproximarse al suelo mientras toma impulso; incluso sus extremidades quedan parcialmente absorbidas por la bruma que recorre el paisaje. Esta indefinición deliberada entre figura y atmósfera contribuye a reforzar la sensación de velocidad y movimiento.
La obra se sitúa dentro de una figuración de raíz postimpresionista, con elementos expresivos particularmente visibles en el tratamiento del paisaje. Aunque los animales conservan una construcción esencialmente realista y revelan la sólida formación como dibujante de Trapero Ballestero, el espacio que los rodea está resuelto con mucha mayor libertad. El bosque, la vegetación, las nubes y la bruma no se construyen mediante una descripción minuciosa, sino a través de amplios barridos de pintura, pinceladas visibles y superficies de color parcialmente superpuestas. Esta oposición entre la mayor definición de los protagonistas y la libertad gestual del entorno permite que las figuras emerjan con claridad sin perder su integración dentro del paisaje.
Técnicamente, el óleo presenta una ejecución muy variada. Trapero alterna pinceladas relativamente precisas en las anatomías animales con aplicaciones más amplias, arrastres y zonas de impasto en el paisaje. En los primeros planos se observan acumulaciones de materia especialmente marcadas sobre el tronco, las rocas y determinados elementos vegetales, mientras que en las zonas atmosféricas la pintura se extiende mediante pinceladas abiertas y barridos que dejan perceptible la trama del lienzo. Los perros están construidos con una notable economía de medios: unas pocas pinceladas oscuras y claras son suficientes para definir musculatura, dirección y movimiento. Esta síntesis resulta particularmente eficaz en el perro negro, cuya silueta alargada transmite con gran inmediatez la velocidad de la persecución.
El cromatismo se articula mediante una gama predominantemente fría y terrosa, con verdes grisáceos, ocres, pardos, grises azulados, blancos quebrados y suaves tonalidades violáceas. Frente a esta atmósfera contenida destaca el cálido pelaje rojizo del ciervo, cuya posición y color concentran inmediatamente la atención del espectador. En la zona superior, varios haces de luz atraviesan diagonalmente la espesura y parecen incidir precisamente sobre el animal. Este recurso posee una evidente función compositiva y lumínica, aunque también admite una lectura simbólica: la iluminación que acompaña al ciervo en su huida podría interpretarse como una alusión a la buena fortuna o a una suerte de protección, reforzada por la aparente facilidad con la que consigue aventajar a sus perseguidores. Se trata de una interpretación sugerida por la propia construcción de la escena, más que de una iconografía explícita.
Enric Trapero Ballestero, nacido en Barcelona probablemente durante la década de 1920, desarrolló una actividad artística caracterizada por su versatilidad técnica, trabajando con lápiz, carboncillo, acuarela, tinta y óleo. Durante varias décadas estuvo relacionado con el dibujo de historietas y cómics, actividad desarrollada principalmente entre los años cuarenta y sesenta. Esa experiencia gráfica resulta perceptible en numerosas obras suyas, especialmente en la seguridad del dibujo, la capacidad para sintetizar las figuras y la construcción narrativa de las escenas. Su producción pictórica abarcó diferentes géneros, entre ellos el paisaje, la figura y el desnudo, y transitó desde planteamientos de carácter realista hacia soluciones de sensibilidad impresionista y postimpresionista. En esta obra, la precisión necesaria para representar a los animales en pleno movimiento convive con una ejecución mucho más libre y atmosférica del paisaje, mostrando especialmente bien esa doble vertiente de su lenguaje artístico.
Enmarcada
YesMaterial arte
- Lienzo
Género artístico
- Animales
País de origen
- España
Época
- Mediados del siglo XX
Dimensiones
117 x 90 cmCantidad de piezas
- 1
Conservación y restauración
En buen estadoEstado
- Bueno
Estilo artístico
- Otro estilo
Firmado
NoTipo de atribución
- Autor identificado
Documentación asociada a la obra
- Sin documentación
Técnica pintura
- Óleo
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