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Antoni Pitxot, Caballo surrealista, La batalla de Constantino, óleo, 1986

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Description

Autor: Antoni Pitxot i Soler (Figueres, 1934-2015)
Título: Caballo surrealista. Vinculado a La batalla de Constantí
Año: 1986
Técnica: Óleo sobre lienzo
Medidas: 54 x 65 cm
Firma: Firmado «Pitxot» y fechado «86» en el ángulo inferior derecho
Reverso: Firma del artista y anotación de la fecha «86»
Marco: Sin marco
Estilo: Surrealismo, simbolismo, pintura figurativa catalana
Temática: Caballo, composición mitológica, figuras pétreas
Estado de conservación: Consultar las fotografías detalladas

Descripción:
Extraordinario óleo original de Antoni Pitxot (1934-2015), uno de los pintores más singulares del surrealismo catalán, íntimo amigo y colaborador de Salvador Dalí, y director del Teatro-Museo Dalí de Figueres durante décadas.
Pintada en 1986, esta obra pertenece al universo iconográfico de «La batalla de Constantí» (La batalla de Constantino), una de las series más importantes y reconocibles de su trayectoria artística, desarrollada a partir de las conversaciones mantenidas con Salvador Dalí.
La composición representa un caballo que emerge de una compleja acumulación de piedras y formaciones minerales, siguiendo el extraordinario procedimiento creativo que convirtió a Pitxot en un artista absolutamente singular dentro del surrealismo europeo.
El caballo, motivo recurrente en diferentes composiciones de esta serie, aparece sugerido mediante un conjunto de volúmenes pétreos que adquieren progresivamente una sorprendente apariencia orgánica.
Las rocas parecen cobrar vida ante nuestros ojos. Sus perfiles, texturas y superposiciones generan una anatomía equina de carácter casi mitológico, en una composición donde se confunden naturaleza, escultura y pintura.
La obra presenta una exquisita riqueza cromática, con predominio de azules grisáceos, blancos marfileños, ocres dorados, violetas y tonalidades terrosas. La pincelada, densa y cuidadosamente trabajada, proporciona a las piedras una extraordinaria presencia escultórica.
Destacan especialmente los juegos de luces y sombras, las superficies de apariencia marmórea y la habilidad del artista para transformar materiales aparentemente inanimados en una escena llena de tensión y movimiento.
La pintura refleja una de las grandes obsesiones artísticas de Pitxot: descubrir figuras humanas, animales y personajes mitológicos en las formas caprichosas de las piedras recogidas en las playas de Cadaqués.
Su procedimiento consistía en disponer piedras y otros elementos naturales hasta construir composiciones de apariencia escultórica que posteriormente trasladaba al lienzo mediante una técnica pictórica minuciosa.
El resultado es un surrealismo profundamente personal, alejado de la fantasía puramente imaginativa y construido a partir de elementos reales de la naturaleza mediterránea.

La batalla de Constantí y Salvador Dalí:
La vinculación de esta pintura con «La batalla de Constantí» reviste un especial interés artístico e histórico.
El origen de esta serie se encuentra en las conversaciones entre Antoni Pitxot y Salvador Dalí acerca de las posibilidades figurativas de las piedras de Cadaqués.
Dalí animó a Pitxot a descubrir escenas de batallas, guerreros, caballos y figuras humanas en las agrupaciones aparentemente fortuitas de piedras recogidas en la playa de Sa Conca.
El proyecto establecía un diálogo con la célebre Batalla de Constantino, concebida por Rafael y ejecutada por sus discípulos en las estancias vaticanas, trasladando el dramatismo de la pintura histórica renacentista al particular universo surrealista de Pitxot.
En 1986, precisamente el año de realización de esta obra, Pitxot presentó en la galería Àmbit de Barcelona una importante exposición relacionada con este ciclo, integrada por numerosas pinturas al óleo.
El proyecto contó también con la participación literaria de Salvador Dalí, testimonio de la extraordinaria relación artística y personal que unía a ambos creadores.
El caballo constituye uno de los elementos figurativos recurrentes de este universo pictórico, relacionado con las representaciones ecuestres de las grandes batallas históricas.
Por su fecha, temática y construcción mediante figuras pétreas, el presente óleo presenta una clara vinculación estilística e iconográfica con este importante período creativo.
La obra está firmada y fechada por el artista en 1986, con inscripciones adicionales en el reverso.

Biografía del artista:
Antoni Pitxot i Soler (Figueres, 1934-2015) fue un destacado pintor surrealista catalán, conocido internacionalmente por su estrecha amistad con Salvador Dalí y por sus extraordinarias composiciones figurativas construidas a partir de piedras y elementos naturales.
Nació en el seno de una familia de gran tradición artística. Su tío, Ramon Pichot, fue un importante pintor vinculado a las vanguardias europeas y al círculo de Pablo Picasso, además de ejercer una notable influencia sobre el joven Salvador Dalí.
Su padre, Ricard Pichot, fue violonchelista y discípulo de Pau Casals.
Durante su juventud residió en San Sebastián, donde estudió dibujo con Juan Núñez Fernández, quien también había sido profesor de Salvador Dalí.
En sus primeros años desarrolló una pintura de carácter figurativo, con influencias realistas y expresionistas, participando en exposiciones celebradas en Barcelona, Madrid, Bilbao, San Sebastián y Lisboa.
A mediados de la década de 1960 se instaló definitivamente en Cadaqués, localidad mediterránea que transformaría radicalmente su universo artístico.
Fascinado por las formas geológicas del cabo de Creus y por las piedras erosionadas de sus playas, comenzó a construir composiciones escultóricas con elementos naturales que posteriormente reproducía en sus pinturas.
De este procedimiento surgió un lenguaje absolutamente personal, poblado de personajes fantásticos, figuras antropomórficas, animales, criaturas mitológicas y escenas alegóricas.
Su amistad con Salvador Dalí fue decisiva tanto en el plano humano como artístico.
En 1972, Dalí le propuso instalar una exposición permanente de sus pinturas en el futuro Teatro-Museo Dalí de Figueres, inaugurado en 1974.
En 1975 ambos artistas colaboraron en la creación de los célebres monstruos grotescos que decoran el patio interior del museo, realizados mediante la combinación de piedras, conchas, troncos y otros materiales naturales.
Pitxot desempeñó posteriormente el cargo de director del Teatro-Museo Dalí y fue vicepresidente segundo de la Fundación Gala-Salvador Dalí.
Durante décadas mantuvo una relación de extraordinaria proximidad con el maestro surrealista, compartiendo conversaciones sobre pintura, historia del arte y grandes artistas como Velázquez, Rembrandt, Watteau y Gustave Moreau.
En los años ochenta desarrolló uno de sus ciclos artísticos más conocidos, «La batalla de Constantí», en el que las piedras se transforman en caballos, guerreros y escenas históricas de resonancias renacentistas.
Su obra fue presentada en importantes exposiciones nacionales e internacionales.
Entre ellas destaca su participación en «Effetto Arcimboldo», celebrada en el Palazzo Grassi de Venecia en 1986, dedicada a las transformaciones de la figura humana y a las relaciones entre el arte histórico y las vanguardias.
En 2004 recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, reconocimiento a su importante contribución a la cultura artística española.
El Teatro-Museo Dalí de Figueres conserva una sala permanente dedicada a su obra, testimonio de la consideración que el propio Salvador Dalí sentía por su pintura.
Falleció en 2015, dejando un legado artístico inconfundible dentro del surrealismo español y europeo.

Inspiración artística:
La pintura de Antoni Pitxot ocupa un lugar singular dentro de la historia del surrealismo, estableciendo conexiones con algunos de los grandes maestros del arte europeo.
Su principal referente artístico y personal fue Salvador Dalí, con quien compartió una profunda fascinación por la metamorfosis de las formas, las imágenes ocultas y las posibilidades de la percepción visual.
Sus sorprendentes composiciones construidas a partir de elementos naturales recuerdan también las célebres cabezas compuestas de Giuseppe Arcimboldo, el pintor manierista italiano que transformaba frutas, flores y objetos en extraordinarios retratos humanos.
La vinculación con «La batalla de Constantí» establece además una conexión directa con Rafael y la tradición pictórica de las grandes batallas del Renacimiento italiano.
El carácter enigmático de sus composiciones permite establecer afinidades con Giorgio de Chirico, René Magritte, Max Ernst e Yves Tanguy, grandes representantes de la pintura metafísica y surrealista europea.
Dentro del panorama español, su trabajo puede relacionarse con la libertad creativa de Pablo Picasso y Joan Miró, aunque Pitxot desarrolló una técnica y una iconografía profundamente personales.
También resultan interesantes las conexiones con los universos simbólicos de Gustave Moreau y las complejas figuraciones de los maestros europeos del manierismo.
En esta pintura, el caballo formado por piedras sintetiza magistralmente estas influencias: la monumentalidad de la pintura clásica, la imaginación surrealista de Dalí, las metamorfosis de Arcimboldo y la belleza mineral del paisaje mediterráneo.

Una obra especialmente atractiva para coleccionistas de Antoni Pitxot, Salvador Dalí y su círculo artístico, surrealismo catalán, pintura española del siglo XX y composiciones ecuestres de temática simbólica y mitológica.

Enmarcada

No

Material arte

  • Lienzo

Género artístico

  • Animales

País de origen

  • España

Época

  • Finales del siglo XX

Dimensiones

54 x 65 cm

Cantidad de piezas

  • 1

Conservación y restauración

Buen estado

Estado

  • Muy bueno

Nota interna vendedor.

Peso del paquete: 4
Medidas del paquete: 80x70x15

Estilo artístico

  • Surrealismo

Firmado

Yes

Tipo de atribución

  • Autor identificado

Documentación asociada a la obra

  • Sin documentación

Técnica pintura

  • Óleo

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