Description
Pareja de óleos sobre lienzo de mediados del siglo XX de Ramon Lluís Monllaó (Barcelona, 1928–2013), de dimensiones 46 x 38 cm cada obra; 61 x 54 x 5 cm cada una con marco.
El conjunto está formado por dos bodegones estrechamente relacionados tanto por sus dimensiones y enmarcación como por su planteamiento pictórico. En ambos, Monllaó construye la composición a partir de objetos vinculados a la bebida y al momento de sobremesa, dispuestos sobre una mesa ante un fondo de tela drapeada. Las botellas funcionan como grandes ejes verticales y organizan a su alrededor objetos de menor escala, mientras la iluminación permite al artista explorar las distintas respuestas de materiales como el vidrio, el metal, el tejido y, en una de las obras, la fruta.
En el primero, una botella de champagne descorchada ocupa el sector izquierdo y constituye el principal elemento estructural de la composición. A sus pies aparecen el corcho y el bozal metálico, mientras una copa llena de tonalidad rosada se adelanta hacia el espectador. A la derecha, un racimo de uvas blancas y una pera completan el conjunto, introduciendo formas orgánicas que contrastan con la verticalidad de la botella y la geometría de la copa. La disposición crea un recorrido descendente desde el cuello de la botella hasta las frutas, que se proyectan hacia el primer plano y equilibran visualmente la composición.
La segunda obra presenta una escena más sobria e intimista. Una gran botella de licor Perelló domina nuevamente el eje vertical, acompañada por un vaso con bebida, una cajetilla de cigarrillos, un cenicero metálico con un cigarrillo y una pequeña caja de cerillas. Los elementos aparecen distribuidos sobre una superficie oscura y parcialmente reflectante, donde sus formas encuentran discretos ecos lumínicos. La presencia del cigarrillo y de la bebida introduce además una dimensión narrativa: más que una simple acumulación de objetos, la escena sugiere un momento de sobremesa interrumpido y la presencia reciente de una persona que acaba de abandonar el lugar.
En ambas pinturas, el amplio tejido drapeado del fondo desempeña una función fundamental. Sus pliegues rompen la rigidez de los objetos verticales, generan profundidad y permiten desarrollar extensas gradaciones de luz y sombra. Se establece así un juego de contrastes entre la superficie blanda y ondulante de la tela, la transparencia del vidrio, los reflejos metálicos y la materia compacta de las frutas. Esta atención diferenciada a las cualidades físicas de cada elemento constituye uno de los aspectos más interesantes de la pareja.
La técnica responde a una pintura al óleo de ejecución controlada, construida mediante capas relativamente finas y una pincelada fundamentalmente descriptiva, aunque perceptible en determinadas zonas. Monllaó no busca una reproducción fotográfica de los objetos, sino definirlos mediante el modelado de la luz, las gradaciones tonales y las variaciones de textura. La pincelada se vuelve más flexible en los pliegues del tejido y más precisa en aquellos elementos cuya naturaleza requiere mayor definición, como los perfiles del vidrio, las etiquetas, los reflejos metálicos o los pequeños brillos sobre la fruta.
El cromatismo de las dos obras está deliberadamente armonizado mediante una gama cálida y contenida de ocres, tierras, marrones, dorados y verdes profundos. En el bodegón con champagne, esta sobriedad se anima mediante los amarillos dorados de las uvas, el verde luminoso de la pera y los reflejos ambarinos y rosados de la copa. En el bodegón con licor Perelló, por el contrario, predominan tonalidades más oscuras y densas, interrumpidas por el amarillo de la etiqueta, los reflejos del vaso y las luces que recorren el cenicero y los objetos situados sobre la mesa.
Estilísticamente, ambas pinturas se inscriben en la tradición del bodegón figurativo catalán y español del siglo XX, manteniendo una evidente continuidad con la naturaleza muerta clásica: composición cuidadosamente construida, fondo neutro o drapeado, iluminación dirigida y atención a la representación de diferentes materias. Sin embargo, su factura pertenece plenamente al siglo XX. Existe una simplificación moderada de las formas y una pincelada visible que evita el acabado excesivamente pulido del academicismo tradicional, conservando al mismo tiempo una voluntad clara de representación y estudio del natural.
Resulta especialmente significativo este interés por la materia y la pincelada al considerar la trayectoria profesional de su autor. Ramon Lluís Monllaó (Barcelona, 1928–2013) desarrolló, además de su actividad pictórica, una importante labor vinculada a la restauración, las técnicas artísticas y el análisis material de la pintura. Una fuente especializada lo documenta específicamente como restaurador de pintura, mientras que investigaciones académicas posteriores reconocen a Monllaó y Jordi Gumí como responsables del desarrollo en España de estudios pinacológicos aplicados, entre otros ámbitos, a la pintura catalana del siglo XIX.
Junto a Jordi Gumí profundizó en la denominada pinacología, disciplina orientada al estudio de las particularidades de la ejecución pictórica mediante el análisis de las texturas, los grafismos, los procedimientos y, especialmente, las características personales del trazo y la pincelada. Sus investigaciones buscaban ampliar el examen visual y estilístico tradicional de una pintura mediante el conocimiento de la manera particular en que cada artista utiliza herramientas y materiales.
Esta vertiente teórica quedó reflejada también en sus publicaciones. Monllaó y Gumí fueron autores del Diccionari de tècniques pictòriques, publicado en Barcelona por Edicions 62 a finales de la década de 1980, un trabajo dedicado a la terminología y los procedimientos de la pintura, el dibujo, el dorado, la restauración, la conservación y la documentación científica de las obras de arte. Asimismo, Monllaó aparece documentado en bibliografía especializada por sus investigaciones pinacológicas sobre artistas catalanes.
El conocimiento técnico que caracteriza su trayectoria resulta particularmente interesante al contemplar estos dos bodegones. Sin necesidad de establecer una relación documental directa entre sus investigaciones y estas obras, sí puede apreciarse una especial sensibilidad hacia aquello que posteriormente ocuparía una parte importante de sus estudios: la pincelada, las texturas y el comportamiento visual de los distintos materiales. Vidrio, metal, tejido, fruta y superficies pulidas reciben tratamientos diferenciados, y la luz se convierte en el instrumento que permite revelar esas cualidades.
La pareja ofrece además un atractivo contraste narrativo. El bodegón con champagne y fruta posee un carácter más luminoso y celebratorio, mientras que la botella de licor, el vaso, los cigarrillos y el cenicero construyen una escena más recogida, asociada al momento de sobremesa. Celebración y pausa, representadas mediante dos conjuntos de objetos distintos pero unidos por una misma concepción pictórica.
Ambas obras están firmadas R. Lluís de Monllaó en el ángulo inferior izquierdo y conservan sus marcos ornamentales dorados. Por su coincidencia de autoría, técnica, dimensiones, temática, planteamiento compositivo y presentación, constituyen una pareja especialmente armónica, tanto desde el punto de vista pictórico como ornamental.
Enmarcada
YesMaterial arte
- Lienzo
Género artístico
- Bodegón
País de origen
- España
Época
- Mediados del siglo XX
Dimensiones
61 x 54 x 5 cm cada obraCantidad de piezas
- 2
Conservación y restauración
En buen estadoEstado
- Bueno
Estilo artístico
- Realismo
Firmado
YesTipo de atribución
- Autor identificado
Documentación asociada a la obra
- Sin documentación
Técnica pintura
- Óleo
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